La leyenda del busto del General Castaños

Busto del General Castaños en la Avda. Blas Infante

Entrando al algecireño parque María Cristina por la avenida Blas Infante, en el paseo “Voluntarios de Algeciras en la batalla de Bailén” se encuentra el busto del general Castaños.

Busto del General Castaños en el Parque María Cristina

Esta obra de 71 centímetros de altura se encuentra sobre un pedestal de 1,36 metros donde se puede leer: “EXCMO. AYUNTAMIENTO AL GENERAL CASTAÑOS”.

D. Cristóbal Delgado en su libro “Cosas de Algeciras” dice sobre este busto: “El busto del general Castaños, que en el año 1971 fue colocado en el interior del parque, adosado a la tapia que queda frente al cuartel de Artillería, al haber sido colocado en su lugar, en la Avenida del Calvario (Blas Infante) la estatua de Alfonso XI; en el año 1986, ha sido ubicado sobre un pedestal en la misma entrada de los jardines, frente a la puerta principal. Dice la tradición que el bronce en que está fundido procede de los cañones apresados a los franceses en la batalla de Bailén”.
¿Qué hay de verdad en la leyenda? Y ¿Quién fue el general Castaños? Dos preguntas que daremos respuesta en este trabajo.

EL GENERAL CASTAÑOS

El general Javier de Castaños y Aragorri fue uno de los militares españoles más prestigiosos de la Guerra de la Independencia (1808-1814). Había nacido en Madrid el 22 de abril de 1757, el brillante expediente militar de su padre le valió que el rey Carlos III lo nombrara capitán de infantería a la edad de diez años. Antes de incorporarse al Regimiento de Saboya, unidad a la que se le destinó, tuvo que convalidar su nombramiento estudiando en el Seminario de Nobles de Madrid. Posteriormente decidió cursar estudios superiores en la Academia de Matemáticas de Barcelona hasta su incorporación (1774) al Regimiento de Saboya como capitán de Granaderos.

Entre 1780 y 1783 tomó parte en el sitio de Gibraltar y en la reconquista de Mallorca, siendo ascendido a Teniente Coronel.

En 1791 asistió al socorro de Orán y a la defensa de Ceuta. Al año siguiente ascendió a coronel y obtuvo el mando del Regimiento de África, al frente del cual combatió a los franceses entre 1793 y 1795 en los Pirineos Occidentales. Por su heroica defensa de San Marcial, donde resultó gravemente herido, fue ascendido a Brigadier en octubre de 1793 y a Mariscal de Campo en febrero de 1795.

En 1800 rechazó el desembarco de los ingleses en las cercanías del Ferrol y en octubre de 1802 ascendió a Teniente General.

Por Real Título de 9 de febrero de 1795 se le confiere el mando de la Comandancia Militar del Campo de Gibraltar. Trasladó la Comandancia del Cuartel de Buena Vista (San Roque) al centro urbano de Algeciras, se preocupó del embellecimiento de la ciudad su obra más emblemática fue la Plaza Alta.

La ciudad le nombró Alférez Mayor con motivo de la proclamación de Isabel II.

El 26 de mayo de 1808 recibió un mensaje de la Junta de Sevilla para unirse al alzamiento, cosa que hizo inmediatamente. Con un ejército instruido en la Comandancia Militar del Campo de Gibraltar logró derrotar al general Pierre Antoine Dupont en la batalla de Bailén el 19 de julio de 1808. Por la victoria lograda, el rey José I Bonaparte abandona Madrid retrocediendo el ejército francés hasta la línea del río Ebro, por esta victoria fue ascendido a Capitán General.

En 1810 fue nombrado miembro del Primer Consejo de la Regencia. En 1811 se le puso al mando del V Cuerpo del Ejército, destinado en Extremadura. En 1812 se le concedió también el mando del VI y VII Cuerpos del Ejército; estos tres Cuerpos se unieron al IV Cuerpo al final de la guerra.

Al finalizar la guerra fue nombrado Capitán General de Cataluña, desde donde reprimió el pronunciamiento liberal del teniente general Luis Lacy y Gautier (1817) y firmó su sentencia de muerte. En 1820 dimitió de su cargo al llegar el Trienio Liberal (1820-23). Durante la Década Ominosa (1823-33) recibió un gran número de nombramientos y condecoraciones. En 1829 recibió el Collar del Toisón de Oro. En 1832 fue nombrado Capitán General de Castilla la Nueva. El 12 de julio de 1833 Fernando VII le concedió el ducado de Bailén con Grandeza de España con carácter personal, con el honor de cubrirse ante el rey, declarado vitalicio (con carácter hereditario) por Isabel II el 31 de mayo de 1847, a favor de su sobrino (hijo de su hermana María Concepción) Luis Ángel de Carandolet y Castaños, Barón de Carandolet. En 1834 fue designado Presidente del Estamento de Próceres.

Tras la muerte de Fernando VII (1833) defendió la causa de su hija la princesa Isabel (futura Isabel II) frente al pretendiente Carlos María Isidro de Borbón. Nombrado senador por la provincia de Barcelona (1837-38 y 1844-45) y senador vitalicio (1845-46).

En 1843 fue nombrado tutor de la reina Isabel II, y de su hermana la infanta María Luisa Fernanda y en 1847 Primer Comandante General del Real Cuerpo de Alabarderos, cargo que ocupó hasta su muerte.

Después de recibir en su dilatada vida los más altos honores, títulos y nombramientos del Reino falleció en su domicilio de la madrileña calle del Barco el 24 de septiembre de 1852, a los 95 años de edad, y en la más absoluta penuria económica.

Enterrado en el Panteón de Hombres Ilustres hasta 1963, año en el que sus restos mortales son trasladados solemnemente a Bailén y depositados en la iglesia Parroquial de la Encarnación con su mausoleo original. El general Castaños descansa en esta ciudad junto a la Virgen de Zocueca, patrona de Bailén, de la que era muy devoto y a la que donó sus condecoraciones militares en 1825.

«El general Castaños» Vicente López, óleo sobre lienzo (134X105cm)

LA LEYENDA

La escultura del general Castaños objeto de este estudio data de 1948 y es una reproducción en serie de un busto en bronce de 1853 que se encuentra en el senado.

El autor del original fue el escultor valenciano José Piquer y Duart (1806-1871), por lo tanto, (al ser un busto realizado en serie) es imposible que el bronce procediera de los cañones apresado a los franceses en la batalla de Bailén.

En 1948 hacía 140 de la conmemoración de la batalla de Bailén y en toda España se organizaron actos recordando al héroe de la batalla.

El busto realizado después de la muerte de Castaños toma como modelo el retrato realizado entre 1849 y 1850 por el pintor Vicente López (1772-1850) “El General Francisco Javier Castaños, I Duque de Bailén”.

Vicente López fue el mejor retratista de ancianos del siglo XIX, en la obra de Castaños refleja a un hombre vencido físicamente por el tiempo, pero también un héroe que ha vencido a la historia y como no podía ser de otro modo, el veterano de guerra, con uniforme de Capitán General luce las condecoraciones como un auténtico muestrario.
Además del Toisón de Oro, del que Castaños no luce collar pero sí un gran vellocino, las veneras de las grandes cruces de Carlos III, San Fernando y San Hermenegildo ocupan su pecho, que es cruzado también por las bandas de las mismas.

También ocupa un lugar destacado la medalla de Bailén y el Gran Cordón de la Legión de Honor.

La botonadura del uniforme es del Regimiento de África. Castaños fue gravemente herido en la cabeza durante la defensa del Monte de San Marcial, frente a los Pirineos durante la guerra contra la República Francesa, es alcanzado  y cae en terreno de difícil acceso, al final de una cuesta muy empinada sus hombres alentados por la fidelidad a su jefe, resuelven ir colocándose tumbados en el suelo unos sobre los hombros de los otros y de esta forma poder alcanzar la posición del herido y poder bajarlo pasándolo sobre sus cuerpos hasta una zona de más fácil acceso. En gratitud a esta acción, Castaños vistió el uniforme del Regimiento de África el resto de sus días.

El uniforme y las condecoraciones que luce el general fueron prestados, pues como ya hemos dicho, había donado el suyo y varias condecoraciones a la patrona de Bailén en 1825.

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