NON TERRAE PLUS ULTRA

Se vislumbra una espesa niebla en el horizonte. Desde el mar hasta el cielo se levanta un telón que no nos permite ver qué hay detrás y eso que solo catorce kilómetros nos separan de la otra orilla. Podríamos decir que tras esa niebla no hay tierra más allá, si no fuese porque conocemos la realidad.

Sopla el viento de levante que trae un aire fresco, dando un descanso al calor asfixiante que nos ha castigado durante el día. Aquí se juntan las aguas, al contrario de lo que hizo Moisés con las aguas de un mismo mar. Del este llega el Mediterráneo y del oeste el Atlántico. Y hasta aquí llegaron los griegos porque decían «NON TERRAE PLUS ULTRA», no hay tierra más allá.

Los griegos conocían bien el Mediterráneo y sus límites, sus corrientes, sus riquezas orilladas provenientes de diferentes culturas. Sin embargo desconocían qué se escondía tras el Atlántico. Eran buenos navegantes pero temerosos, o prudentes, y pensaban que aquí terminaba el Mundo. Aqui había formado Hércules sus dos columnas al separar Europa de África para permitir el paso de un rebaño en una de sus misiones. Y aquí se marcó el límite.

El otro fin del mundo conocido se situaba en el norte, en las costas de mi tierra madre, por eso se le llamó FINIS TERRAE, el fin de la Tierra. Y allí permanece el cabo Finisterre bañado por las bravas aguas del Atlántico. Otro jardín del Edén.

Aquí en este callejón de agua existió una rica tierra en donde las gentes revestían las fachadas de sus edificios con piedras preciosas. Platón habló de ella en el S.IV a.C, y habló de cómo Zeus castigó a los reyes de la Atlántida por querer conquistar el Mediterráneo oriental cegados por su ambición, hundiendo la isla para siempre.

Fue Carlos III quien cambió el lema, que todavía forma parte de nuestro escudo, aconsejado por su asesor y médico, diciendo PLUS ULTRA TERRAE. Se había descubierto América y su intención era la de llegar lo más allá posible.

Ahora nos atrevemos a navegar en dirección al oeste, abriéndonos camino sobre el océano Atlántico. Ahora no conocemos de límites que nos impidan alejarnos cuánto queramos. Pero la Tierra es redonda y si empiezas a caminar hacia cualquier dirección en linea recta sin detenerte, tus pies terminarán trayéndote al lugar,desde el que partiste.

Quizás queriendo decirte que no hay tierra más allá, NON TERRAE PLUS ULTRA. O quizás queriendo mostrarte que no hay otra tierra igual.

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