Hay lugares desconocidos: Punta Paloma.

Hay lugares desconocidos, rincones escondidos, que cuando se descubren entra la duda de si hablar de ellos para darlos a conocer o mejor seguimos guardando silencio y privando al mundo de sus maravillas. Se trata de lugares muy cercanos a nosotros, sin necesidad de buscar demasiado, pero que pasan totalmente desapercibidos a simple vista. Y no solo por el lugar en sí, sino por los elementos que lo componen y en ciertos casos, la historia que guardan.

Punta Paloma es uno de estos lugares, que si bien es conocido por algunos, en su mayoría desperdician todas las posibilidades que nos ofrece.

Está ubicado en el término municipal de Tarifa, al final de la conocida playa de Valdevaqueros. Si vamos por la carretera dirección Algeciras – Vejer tendremos que coger un desvío a mano izquierda y a muy pocos metros nos encontraremos con una de las mayores dunas de España. En la formación de esta gran duna intervienen los fuertes vientos de la zona, sobre todo el Levante. Estos fuertes vientos han modelado uno de los ecosistemas dunares más expectaculares que puedan existir, haciendo además de este uno de los lugares más recomendados para la práctica de deportes como el kitesurf y el windsurf.

Punta Paloma está formado, por así decirlo, por dos núcleos de casitas, Paloma Alta y Paloma Baja. Para llegar a Paloma Baja tendremos que seguir el camino que atraviesa la duna. Allí se haya una antigua zona militar ya desmantelada, perteneciente a un antiguo entramado defensivo para fortificar la zona norte del Estrecho en los años posteriores a la Guerra Civil.

Los paisajes por los que atravesaremos nos harán disfrutar de una auténtica maravilla, pero esta se magnifica cuando llegado a un punto y pasado un grupito de casas, cogemos una vereda a la izquierda que desciende hasta unas calitas. Te encontrarás entonces en un lugar cargado de energía positiva e inspiración.
Para llegar a Paloma Alta puedes acceder por dos caminos pero si escogemos el sendero que va desde los Algarbes a Betijuelo, alcanzaremos un máximo contacto con la naturaleza. Nada más iniciar el sendero nos hallaremos con la “necrópolis de los Algarbes” uno de los mayores yacimientos arqueológicos de la provincia de Cádiz. En la misma aldea de Paloma Alta veremos un majestuoso cañón Vickers, considerado de los de mayor calibre en los años de su montaje, y que ahora está en desuso. Son cosas que hay que visitar y ver para conocerlas y disfrutar de lo que les intento transmitir.

Lo que decía al principio de esta columna es que un lugar no es especial simplemente por los elementos que la conforman, sino también por la historia que guardan. Si no conocemos estos lugares, desconoceremos parte de nuestra historia y perderemos parte de nuestra identidad. ¿Qué importancia tuvo Tarifa en la Guerra Civil? ¿O cómo vivían los primeros asentamientos en la zona? Son preguntas con su respuesta en las mismas cosas que hay en los lugares.

Al estallar la Guerra Civil los grandes buques armados habían quedado de manos de los partidarios de la República.

Buques Jaime I y España

Entre ellos estaban el Jaime I, el Libertad o el Churruca, que partiendo de Ceuta o Mahón se dedicaban a atacar la costa norte del Estrecho desde Algeciras a Tarifa. En tierra las palabras que recogían la causa de los fallecidos por la represión política realizada en Tarifa eran las siguientes: “Herida por arma de fuego penetrante en cráneo y tórax.” Por estos datos vemos que la zona tuvo gran importancia en el conflicto bélico.

En julio del año 1937 el Jaime I arribaba remolcado al puerto de Cartagena después de haber sido alcanzado por dos cañonazos. Una vez en puerto sufre un estallido en el que murieron un alto número de hombres, otros fueron detenidos y otros escaparon a costas africanas, donde serían atrapados por la policía francesa y llevados a campos de concentración. Los restos del Jaime I se recuperaron del fondo del mar y su batería fue traída a Tarifa y montada.

La necrópolis de los Algarbes era conocida por los aldeanos como las Cuevas de Paloma.

En los años cincuenta alguna de ellas incluso estaba habitada por una familia y en otras guardaban cerdos. Fue en la reforestación de los Algarbes con eucaliptos cuando una excavadora descubrió unos restos óseos y ajuar al desplazar accidentalmente la parte superior de un panteón. Lothar Bergmann (1947 – 2009) fue de las últimas personas que les dedicó tiempo y trabajo a investigar nuevas aportaciones sobre estas cuevas.

Como decía hay lugares desconocidos, rincones escondidos, que llevan parte de nuestra historia e identidad.

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