EL SUBMARINO NAZI QUE SE HUNDIÓ POR UN RETRETE

EL SUBMARINO NAZI QUE SE HUNDIÓ POR UN RETRETE

No hace tanto tiempo que los submarinos tenían tremendos problemas de olores en los baños. En plena segunda guerra mundial, los inodoros de los submarinos solo podían usarse cuando estos estaban cerca de la superficie. Y la razón era que la presión que ejercían las grandes profundidades impedían que los baños pudiesen eliminar los residuos, además de no contar con un tanque séptico, por lo que al final la solución era verter todo lo que se podía al mar. Las heces, orinas y desechos se dejaban en baldes y se tiraban cuando estaban cerca de la superficie. Pero, a veces, tenían que pasar semanas en las profundidades, con lo que el olor era insoportable.

En el año 1945. El submarino de la marina alemana U-1206 partió de la Noruega ocupada por los nazis, y comenzó su primera patrulla de combate. No era una máquina cualquiera, disponía de tecnología punta para atacar, aunque como otros submarinos, la vida en el interior era dura. A bordo iban 50 hombres, demasiada gente, pero los altos mandos pensaron que siendo un aparato tan potente, la primera misión debía ser a lo grande.

Esto llevó a situaciones complicadas. Los camarotes estaban abarrotados y los baños no eran una excepción. Solo había dos retretes, y debido a que una de ellos estaba justo al lado de la cocina, el espacio se decidió usar como despensa para la comida. Esto significaba que toda la tripulación tenía que compartir el inodoro restante. Pero tenía un sistema sanitario nuevo. Contaba con inodoros de alta presión que podían usarse a profundidades mucho mayores de las habituales. Únicamente había un pequeño problema: el nuevo sistema era realmente complicado para los no iniciados (toda la tripulación). De hecho tenía un letrero que decía: “Importante: leer antes de tirar de la cadena”.

Apenas una semana después de la primera patrulla del U-1206, el Capitán Karl Adolf Schlitt, el tipo que comandaba el submarino por primera vez, tuvo una “emergencia” que le llevó a usar el retrete cuando el aparato se encontraba a una profundidad de casi 100 metros, a unos 13 kilómetros de la costa de Escocia.

Sin embargo, algo salió mal, y  abrió la válvula exterior, la que se abría directamente al mar, mientras que la válvula interior estaba abierta, lo que provocó que un torrente de agua comenzara a inundar el submarino.

Cuando el submarino estaba sumergido funcionaba con motores eléctricos alimentados por una pila gigante de baterías. Las baterías del submarino estaban en un compartimento que estaba directamente debajo del inodoro en cuestión.

¿Qué ocurrió? Que el agua del mar se combinó rápidamente con el ácido de la batería y creó un gas de cloro mortal que comenzó a extenderse por todo el submarino. Cuando el gas llenó por completo el submarino, Schlitt no tuvo más remedio que ordenar que el submarino saliera a la superficie para que pudiera ventilarse y reemplazar el gas por aire fresco.

La tensión no le dejó pensar con claridad, ya que al emerger quedaron expuestos a la vista de la costa escocesa y fueron rápidamente detectados por aviones aliados, quienes no dudaron en atacar al submarino.

Las bajas comenzaron a sucederse. Un primer miembro de la tripulación murió en el combate inicial, otros tres cayeron al agua y se ahogaron. En pocos minutos y tras el fuego aliado, el U-1206 estaba seriamente dañado y no podía sumergirse, así que tuvieron que abandonarlo, siendo bombardeado   por culpa de un retrete.

Algeciras  a 29 de octubre de 2017

Patricio González

Sé el primero en comentar

Deja un comentario