Tomar Café en el Gibraltar Arms

«Hubo un tiempo en el que tomar un café supuso un objetivo estratégico de gran importancia en el número 14 de una calle española…»

La Línea de la Concepción, 19:25 del 8 de abril de 2017.

Desde ayer, viernes 7, se endurecen las medidas de control y aplicación de la Directiva Schengen en la frontera de Gibraltar, según informan diferentes medios al uso…

Como desde hace ya un tiempo, mi sentido común no me permite hacer mucho caso de lo que digan los demás. Es por este motivo que, decidido, dirijo mis pasos (entro a pie, por seguir el proceso de una forma personal y directa) hacia la frontera con la Colonia inglesa.

Al llegar al primer control, ya encuentro la primera diferencia: lo que hasta ahora suponía simplemente circular por una acera, con tu DNI en la mano, a la vista del agente de turno, se ha transformado en una valla que te dirige hacia el edificio de Control de Pasaportes. En su interior, en zona española, una hilera de lectores para Pasaporte y DNI, donde presentar tu Documento y acceder al pasillo. En mi caso, la novedad o un error de lectura, una pantalla me indica que me dirija al mostrador, por donde tienes que pasar sí o sí, para ser atendido por, en esta ocasión, una agente del Cuerpo Nacional de Policía. Paso entonces por un arco sin barrera, por donde accedían otras personas igual más al tanto de la nueva forma de acceso, y presento mi DNI a la agente, la cual, con el habitual gesto a la entrada, me indica que puedo seguir.

Hasta ahora, ninguna diferencia con la forma anterior, salvo en lo atechado del acceso.

Unos pasos más adelante, llego al Control inglés donde me espera un agente de la Policía Gibraltareña. Aquí ya sí: te pide, con flemática educación, tu documento y lo introduce en una máquina donde imagino, puesto que su expresión no invitaba a muchas preguntas que por lo tedioso de su nueva labor, indicará si puedes o no puedes acceder a su territorio. Con la misma educación me lo devuelve y me invita a continuar…

¡Ya está! Estoy en Gibraltar…

¿Que cuánto ha durado el proceso? Pues miro el reloj y, con despistes y preguntas incluídas, no ha llegado a cinco minutos. Las siete y media de la tarde y estoy ya en zona inglesa. Supongo que en día y hora laborable, sobre todo de entrada de trabajadores, se hará un poco más pesado…

¿Quieres saberlo? Sigue leyendo…

Comienzo mi andadura por territorio inglés, dispuesto a cruzar ese Aeropuerto regulado por semáforos donde son los peatones los que se detienen para permitir el paso de aviones, con decisión ya que el viento de Levante se hace especialmente duro en ese tramo sin la protección del Peñón.

Ya pasada la pista, puedo admirar la Montera del Peñón en formación, en primera línea, mientras la Luna, casi llena, ya hace acto de presencia en el cielo. En sus calles, apenas hay gente paseando, saliendo de sus Templos (por la indumentaria inconfundible) o dirigiéndose hacia la salida, hacia la frontera. Carecen del bullicio habitual entre semana y hasta las 5 de la tarde…

Y como era mi intención, me dirijo hacia un conocido establecimiento gibraltareño, con el fin de tomarme un café con hielo. Por nada especial, simplemente por medir el pulso de la Colonia en esas horas.

Llego a la puerta del «Gibraltar Arms 14» ¡qué casualidad! Como el 14 del local referido en la introducción ¿será por ese motivo el tomar un «café»…?

Entro, me siento y, mientras admiro la decoración claramente alusiva a la Armada Británica, curiosamente se me olvida que estoy en territorio inglés y que allí hay personas de habla inglesa…

Ante la mirada amablemente inquisidora de la camarera, de rasgos poco hispánicos, y supongo que confundida por los míos que alguna que otra vez han provocado despiste:

-Un café solo con hielo, por favor.

-Sorry? I don´t speak spanish…

-Upssss… ¡momento alcaldesa me espera!- pensé- Mmmm… I want to drink black coffee with ice.

-Ah, Thank you! Small? Big?

-Big! Big…- respiré aliviado al ver que sí me había entendido.

Y continuo disfrutando de la decoración, ¡ya del café con hielo! y de la conexión WiFi gratuíta de que disponen para sus clientes, cuya clave está expuesta en un original letrero sin necesidad de preguntarle al camarero ¡menos mal! (porque esa cara que se te queda cuando preguntas la clave del WiFi gratis al camarero o dueño y te miran de reojo…) Como dato curioso, a mí me vino bien para revisar mis publicaciones, comunicarme e incluso recibir alguna llamada en roaming, pero allí estaban esas mesas con tres o cuatro personas en las que parece que entre ell@s hablan por WhatsApp… ¡INTERNATIONAL VICE!

Y llega el momento de pagar…

Me asalta la duda de si, con tantos cambios como dicen ¿me aceptarán euros? ¡Pues claro que sí! O al menos, de momento… El camarero me indica el precio en inglés fluído, le muestro mi billete de 5€ y me da la vuelta en euros, igualmente, con sus céntimos y todo… Es entonces cuando ya intercambiamos algunas palabras en español, menos mal porque ya se me estaba olvidando… jejeje

A la salida, haciendo tiempo, vuelvo a coincidir con él mientras recoge unas mesas y le pregunto directamente por las consecuencias de los recientes cambios en el acceso a «La Roca». Me aclara que, de momento al menos, apenas les está afectando… ¡alivio! Si bien es cierto que aún está comenzando el proceso.

De vuelta para España, voy coincidiendo con pequeños grupos de personas que se dirigen también hacia la frontera y por su aspecto, parece que son trabajadores de regreso. Aprovecho el paseo para entablar conversación con tres personas, preguntarles por los cambios y que pueden suponer para ellos las nuevas medidas. En cuanto al acceso me contestan que sí se está haciendo un poco más lento, pero lo realmente preocupante es el cambio en condiciones laborales que, dada la clara depreciación en estos momentos de la libra, está provocando una «peligrosa» bajada en los salarios y que ¡veremos a ver!

Otra vez en la Frontera…

Esta vez, ya sin agente inglés, tan solo pasas por los mismos arcos de Control de Pasaportes que para entrar, pero en esta ocasión, directamente hacia el agente del CNP, sin perder el tiempo jugando con la máquinita, muestro mi DNI, como siempre e, igualmente como siempre, el gesto de… ¡¡¡Pablo, vente pa’ España!!!

Y hasta aquí, la narración más o menos jocosa de un café. Pero ¿Qué consecuencias tiene para Gibraltar esta nueva situación?

A continuación, un breve resumen a partir de un estudio realizado al efecto, por la Profesora de Derecho Internacional Público de la Universidad de Alicante, doña Carmen Antón Guardiola, y que he elegido por su poco extenso y concreto contenido.

Artículo sobre el Brexit en Gibraltar y la Verja

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